El propósito completo de este sitio web es animar a los creyentes a saber que tienen todo lo que necesitan para crecer en su santísima fe, y que no necesitan ir a un seminario, ni ser enseñados por un hombre con doctorado. No porque Dios no use ni dote a hombres y mujeres como maestros, sino porque nuestra dependencia principal para aprender debe ser la Palabra de Dios enseñada por el Espíritu de Dios, en lugar de depender de los hombres para aprender las cosas de Dios. Por eso Dios nos ha dado el Espíritu de Dios para enseñarnos, y la Palabra de Dios como nuestro libro de texto.
Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.
1 Corintios 2:10-12
En este pasaje vemos que solo por el Espíritu podemos aprender las cosas de Dios. Además, Pablo escribe en 2 Corintios que:
Por lo tanto, nuestro objetivo no es estudiar las Escrituras como un ejercicio académico, sino buscar ser enseñados por el Espíritu las cosas de Dios. No queremos acumular conocimiento, sino buscar aquello que nos ayude a ser conformados a su imagen.
Juan capítulos 14 al 16 dan las instrucciones acerca del Espíritu Santo. Dos versículos específicos en esos capítulos tratan del Espíritu Santo como maestro y guía:
Por lo tanto, cuando deseemos aprender y crecer, no pongamos nuestra confianza en las explicaciones de otros hombres sobre la Biblia, sino que primero acudamos al libro de texto de Dios y pasemos tiempo conversando con Él y comunióndonos con Él como nuestro maestro. Él es capaz de responder todas nuestras preguntas por medio de las Escrituras. Él dice: