El sentido de la vida

Queridos hermanos en Cristo:

Oro para que el Señor os esté dando espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de Él, y para que estéis creciendo en el conocimiento de la supereminente grandeza de su poder para con nosotros, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales. Que todos clamemos con más diligencia por la inteligencia, y que como a la plata la busquemos, y la escudriñemos como a tesoros, para que recibamos la promesa de Dios y hallemos, entendamos y andemos en el poder de su resurrección.

Deseando “...despertar con exhortación vuestro limpio entendimiento, para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles...”, he tenido la intención de dar seguimiento a mi última carta, pero me ha costado sentarme a escribirla. Para que esta no sea otra carta que nunca se escribe, he decidido volver a uno de mis viejos cuadernos de tiempo devocional y simplemente copiar algunos pensamientos que el Señor me dio acerca de llevar fruto, allá por enero de 1991. Responde a la pregunta: “¿Cuál debe ser nuestro impulso, cuál debe ser nuestra meta?”, desde mi manera simplista y cabezota de ver las cosas. Oro para que os sea de alguna ayuda. Como siempre, solo os pido que consideréis lo que digo, y que el Señor os dé entendimiento en todo. (Hechos 17:11, Proverbios 14:12,15, Job 34:3-4).

“todos los llamados de mi nombre;
para gloria mía los he creado;”
Isaías 43:7a
¡¡¡Nuestro propósito de existir es glorificar a Dios!!! ¿Cómo glorifico a Dios?
“El que sacrifica alabanza me honrará”
Salmo 50:23
“Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él,
sacrificio de ALABANZA, es decir,
fruto de labios que confiesan su nombre.”
Hebreos 13:15
(Romanos 8:28 — TODAS las cosas... no solo las fáciles. 1 Tesalonicenses 5:18 — “Dad gracias en TODO...”)

“En esto es glorificado mi Padre,
en que LLEVÉIS MUCHO FRUTO.”
Juan 15:8
“...el fruto del Espíritu es AMOR, GOZO, PAZ, PACIENCIA,
BENIGNIDAD, BONDAD, FE, MANSEDUMBRE, TEMPLANZA...”
Gálatas 5:22-23

Así que, si tan solo llevo mucho fruto, ¡¡¡entonces Tú serás glorificado y yo estaré cumpliendo mi propósito de existir!!! Entonces... ¿¿¿CÓMO LLEVO MUCHO FRUTO???

“EL QUE PERMANECE EN MÍ, Y YO EN ÉL,
este lleva mucho fruto;”
Juan 15:5

Así que, si tan solo permanezco en Ti y Tú en mí:

#1 llevaré mucho fruto

#2 ¡glorificaré a Dios!

Entonces, ¿CÓMO PERMANEZCO EN CRISTO Y LE PERMITO PERMANECER EN MÍ? ¿Qué dice tu Palabra?

“Si permanecéis en mí, y MIS PALABRAS PERMANECEN EN VOSOTROS...”
Juan 15:7
“Si GUARDAREIS MIS MANDAMIENTOS,
permaneceréis en mi amor.”
Juan 15:10
“Y EL QUE GUARDA SUS MANDAMIENTOS, permanece
(la misma palabra griega que en Juan 15) en Dios, y Dios en él.”
1 Juan 3:24

Nuestro propósito, entonces, es GLORIFICAR A DIOS (Isaías 43:7).

Si LLEVAR MUCHO FRUTO = GLORIFICAR A DIOS (Juan 15:8),
entonces nuestro propósito es LLEVAR MUCHO FRUTO.

Si PERMANECER EN CRISTO Y ÉL EN NOSOTROS produce mucho fruto (Juan 15:5),
entonces nuestro propósito es PERMANECER EN CRISTO Y ÉL EN NOSOTROS.

Si GUARDAR SUS MANDAMIENTOS es permanecer en Él y Él en nosotros
(como está escrito en 1 Juan 3:24),
¡¡¡entonces nuestro propósito ES GUARDAR SUS MANDAMIENTOS!!!

“...para que guardes y HAGAS...”
Josué 1:8
“Tú encargaste
que sean muy guardados tus mandamientos.”
Salmo 119:4
“El fin de todo el discurso oído es este:
Teme a Dios, y guarda sus mandamientos;
porque esto es el todo del hombre.”
Eclesiastés 12:13
“Si me amáis, guardad mis mandamientos.”
Juan 14:15
“El que tiene mis mandamientos, y los guarda,
ese es el que me ama...”
Juan 14:21
“...El que me ama, mi palabra guardará...”
Juan 14:23
“pero el que guarda su palabra,
en este verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado;”
1 Juan 2:5
“Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores,
engañándoos a vosotros mismos...
Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad,
y persevera en ella,
no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra,
este será bienaventurado en lo que hace.”
Santiago 1:22, 25

Aplicación práctica: Haré que mi máxima prioridad en la vida sea buscar a Dios, por medio de la meditación en oración en su Palabra, y cada vez que Él hable, cada vez que me impulse por su Espíritu, es mi intención obedecerle. Si hago menos que eso, no puedo cumplir mi propósito mismo de existir.

Recordad, sin embargo, que “habiendo comenzado por el Espíritu”, lo cual es oír y creer, no vamos a “acabar por la carne” (Gálatas 3:2-3). Así como somos salvos por gracia por medio de la fe, así también somos santificados, como dice Colosenses 2:6: “Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él.” Así que, aunque debemos obedecerle con todo lo que hay dentro de nosotros, nuestra confianza nunca debe estar en NOSOTROS, en NUESTROS esfuerzos, en NUESTRA capacidad de ver ni en NUESTRA capacidad de hacer. Debemos, como dice Filipenses 3:3, “...gloriarnos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne...”, porque es Él, y solo Él, quien nos capacita para hacer cualquier cosa. Si miramos en la Palabra de Dios y vemos algo en absoluto, tenemos la seguridad de que no tuvimos nada que ver con ello. Recordad que Jesús le dijo a Pedro: “...Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.” Pedro pudo comprender, y fue elogiado por el Señor, pero el mérito se le dio a Dios. Y cuando el Espíritu de Dios nos revela algo y brota dentro de nosotros el deseo de obedecer, esto tampoco viene de nosotros. “Porque Dios es el que en vosotros produce... el querer...” (Filipenses 2:13). Nuestra reacción natural es la rebelión contra Dios, porque nuestra carne “...no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede” (Romanos 8:7). Por lo tanto, cuando nos damos cuenta de que tenemos deseo de obedecer a Dios, también esto nos es dado por Dios. Finalmente, si habiendo visto y teniendo la voluntad de obedecer somos capacitados para “guardar sus mandamientos”, fue Dios, y solo Dios, quien nos capacitó. “Porque Dios es el que en vosotros produce... el hacer, por su buena voluntad.” Sí, debemos escoger obedecerle y debemos querer servirle con todo nuestro corazón, nuestra alma, nuestras fuerzas y nuestro vigor; pero si, por la gracia de Dios, somos capacitados para hacerlo, lo único bíblico que podemos hacer es alabarle a Él, y solo a Él. Obedecemos con todo el corazón, pero no confiamos en lo más mínimo en nuestros esfuerzos. Obedecemos con nuestra voluntad, pero nuestra confianza debe estar solamente en Cristo Jesús, que murió, fue sepultado y resucitó por nosotros. Porque es solo por su muerte, sepultura y resurrección, y por el hecho de que hemos sido unidos con Él en ellas, que podemos andar en vida nueva y “guardar sus mandamientos”. Es solo por gracia, solo por medio de la fe, solo en Cristo, que somos salvos y que tenemos la capacidad de obedecerle.

Espero que disfrutéis tanto meditando en estas palabras de Dios como yo he disfrutado simplemente al escribirlas. Es verdad que “...los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón;...” (Salmo 19:8)

Si tenéis algún comentario, algún pensamiento adicional, o algo que queráis compartir conmigo en esta misma línea, me encantaría saber de vosotros.

Que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios.

a su servicio,
Un consiervo

“Bienaventurado el hombre que teme a Jehová,
y en sus mandamientos se deleita en gran manera.”
Salmo 112:1

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