El Poder Transformador de la Palabra de Dios
Los siguientes pasajes describen algunas de las maneras en que la palabra de Dios ejerce su poder transformador en quienes la reciben, desde el nuevo nacimiento, hasta el crecimiento, la sabiduría, y la vida eterna. Muchas de estas promesas son condicionales, y requieren algo de nosotros en respuesta, como creer, desear, prestar atención, o guardar su palabra en nuestro corazón, como se subraya en cada pasaje a continuación.
Nacidos de nuevo por la Palabra:
“Siendo renacidos, no de simiente corruptible,
sino de incorruptible, por la palabra de Dios
que vive y permanece para siempre.”
1 Pedro 1:23
Creer y tener Vida por la Palabra:
“Hizo también Jesús muchas otras señales en presencia de
sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro;
pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el
Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida
en su nombre.”
Juan 20:30-31
Crecer por la Palabra:
“Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada,
para que por ella crezcáis para salvación.”
1 Pedro 2:2
Aprender el Temor de Dios por la Palabra:
“Y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los
días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios,
para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra:”
Deuteronomio 17:19
Edificados por la Palabra:
"Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia,
que tiene poder para sobreedificaros,
y daros herencia con todos los santificados."
Hechos 20:32
Limpiados por la Palabra:
“¿Con qué limpiará el joven su camino?
Con guardar tu palabra.”
Salmo 119:9
“Ya vosotros estáis limpios por la palabra
que os he hablado.”
Juan 15:3
"...así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
para santificarla, habiéndola purificado en el
lavamiento del agua por la palabra..."
Efesios 5:25b-26
Equipados para buenas obras por la Palabra:
“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para
enseñar, para redarguïr, para corregir, para instruir
en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea
perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”
2 Timoteo 3:16-17
Guardados del pecado por la Palabra:
“En mi corazón he guardado tus dichos,
para no pecar contra ti.”
Salmo 119:11
Guerra espiritual por la Palabra:
“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis
estar firmes
contra las asechanzas del diablo.”
Efesios 6:11
“...y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;”
Efesios 6:17b
Discernir nuestro corazón por la Palabra:
“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante
que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma
y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y
discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”
Hebreos 4:12
Hechos sabios por la Palabra:
“La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma;
el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.”
Salmo 19:7
Preparados para compartir el Evangelio por la Palabra:
“Y calzados los pies con el apresto
del evangelio de la paz;”
Efesios 6:15
Nos capacita a conocer la certidumbre de las palabras de verdad
“¿No te he escrito tres veces en consejos
y ciencia, Para hacerte
saber la certidumbre de las palabras de verdad,
a fin de que respondas palabras de verdad
a los que te enviaren?”
Proverbios 22:20-21
Para que sepáis que tenéis vida eterna
“Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis
en el nombre del Hijo de Dios,
para que sepáis que tenéis vida eterna,
y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.”
1 Juan 5:13
A medida que creemos, deseamos, prestamos atención, y guardamos la palabra de Dios en nuestro corazón, ella produce nuevo nacimiento y vida, causa crecimiento, enseña el temor de Jehová, edifica, limpia, nos equipa para toda buena obra, nos guarda del pecado, nos arma para la guerra espiritual, discierne nuestro corazón, nos hace sabios, nos prepara para compartir el evangelio, y nos da el conocimiento cierto de la verdad, incluyendo la verdad de que tenemos vida eterna en Él.
Si quieres dar el siguiente paso y ponerlo en práctica, ve Promesas Grandes y Preciosas, que recorre seis de estas promesas condicionales y un método práctico para aplicarlas.
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